¡Hola a todos!
Llevo ya más o menos tres meses siendo voluntaria en María Inmaculada, dando clase de apoyo escolar a niños en situación de exclusión social.
Cada día que voy me sorprendo más. Conforme los niños van cogiendo confianza son más amables y es que me sorprende que cada vez que voy me reciben con una sonrisa y corren a abrazarme. También me sorprende que me llamen profe y que me tengan como idolatrada, ya que se piensan que yo sé de todo y que todo lo hago bien porque soy mayor.
Su sentimiento de satisfacción cuando le sale la tarea es impresionante y eso me encanta. Además muchos de ellos van mejorando respecto a los primeros días.
Lo que sí que me sorprende mucho es la falta de ganas que tienen de estudiar, dicen que no sirve para nada, que ellos ya saben lo que tienen que saber, etc. Es por eso que no solamente realizo una labor de profesora explicándoles cosas sino también les animo a continuar estudiando, les explico los beneficios y les ayudo moralmente. Esto también afecta a que algunos de ellos dicen no se hacerlo para que se lo haga yo y les explico que yo no estoy ahí para eso.
Como ya dije en mi primera reflexión, yo creo que estoy aprendiendo mucho más yo que ellos y eso me llena. Aunque sí que pienso que ellos también están aprendiendo cosas conmigo no solo escolares, sino en general.
Os dejo por aquí una foto del día de Halloween, que los niños se disfrazaron y decoramos un poco la clase, ¡fue muy divertido! ;)