¡Hola a todos!
A medida que van pasando los meses voy aprendiendo muchas cosas gracias al voluntariado que realizo. Como ya he comentado en reflexiones previas, mi voluntariado semanal consiste en dar clases de apoyo a niños entre 7 y 13 años en situación de exclusión social.
Conforme el curso avanza, los niños están más cansados y se nota, lo cual es comprensible porque yo también estoy agotada. La diferencia es que ellos en vez de continuar trabajando y dar el último empujón, dicen que no entienden para que yo les diga las respuestas (obviamente no lo hago). Lo que intento es animarles a que se esfuercen los 3 meses que quedan.
Lo de ser “profesora” es un mundo completamente nuevo, ya que me cuesta mucho explicar, como ya mencioné, sin embargo en mi opinión cada día encuentro mejores maneras de explicar lo que no entienden y creo que se podría decir que no se me da del todo mal.
Lo que sí que me cuesta un poco más es entender sus dudas, ya que muchas veces por no hacerlo me dicen “no entiendo nada”, y no es que no entiendan nada, pero tampoco saben decirme lo que no entienden, así que identificar lo que entienden y lo que no suele ser tarea fácil, pero bueno al final les termino resolviendo las dudas.
Estoy muy muy muy feliz en este voluntariado ya que aprendo muchísimas cosas de ellos y como la mayoría son extranjeros me cuentan cosas sobre sus países muy interesantes.
Me sigue pareciendo impresionante el cariño que me han cogido y que me siguen cogiendo, no puedo estar más agradecida por ello. Tener días malos, de agobio o estrés, ir y que te abracen, te cuenten cosas, te sonrían y estén felices de verte es una sensación indescriptible.
Espero que ellos estén tan felices conmigo como yo con ello.
Os seguiré contando cosas de este voluntariado.
Hasta la próxima :)